El Milan toma la corona y se hace Rey de Copas

¿Está en la pasta? ¿En la pizza? ¿En las mujeres? ¿O en la crianza que las voluntariosas madres italianas les dan a los pequeños? Es una pena que al genial director Federico Fellini nunca se le diera por revelar en sus películas cuál es el secreto de esa tierra para triunfar en el fútbol. Sólo así ahora se podría entender cómo el Calcio, un campeonato que cedió su privilegiada posición de los ’80 y de principios de los ’90 en manos de la Liga y la Premier, agira se las arregla para dar la vuelta al mundo con su selección en Alemania 2006; ganar la Champions 06/07 y llevar al veterano campeón, el Milan, a la gloria en el Mundialito de clubes de Japón. La vieja Copa Intercontinental viaja a orillas del río Olona para exhibirse orgullosa, sin importarle las salpicaduras de la corrupta dirigencia del país ni la violencia de algunos tifosi en los campos de juego.
Por si fuera poco el logro nacional, el equipo milanés se coronó como el verdadero Rey de Copas del planeta, ya que ahora aventaja por un título (18) a su último rival y víctima, Boca Júniors. Un triunfo que fue merecido más allá del dominio inicial de los argentinos y de un tiro en el palo de Ibarra que hubiera significado el empate parcial (2-2) en tiempo extra. La magia de Kaká y la superioridad ofensiva de los italianos fueron demasiado para un contrincante desgastado en sus crisis internas, con Riquelme en la tribuna y con Russo en vez de Bianchi en el banquillo. Entonces, a diferencia del 2004, la espina viajó clavadita a Buenos Aires.


