Y eso que Borbalán no es catalán

Al menos durante esta jornada, este Real Madrid tiene poco y nada que ver con el Barcelona. Primero porque sus jugadores, con más limitaciones técnicas, consiguen transmitir a la grada una entrega de dientes apretados de la que carecieron los de Rijkaard, por ejemplo, en Getafe. Y, además, porque las decisiones de los jueces -casualidad o no- siempre les favorecen cuando más lo necesita. Sean catalanes, como Álvarez Izquierdo contra el Almería, o andaluces, como Fernández Borbalán ayer. ¿Se habrá enterado Schuster esta vez?
Por si el alemán no tomó nota, preocupado por la falta de variantes ofensivas más allá de Robinho, vale recopilar las jugadas que terminaron en viento a favor para los merengues ante el Mallorca. La primera fue en el inicio, cuando el colegiado no observó una evidente mano de Gabriel Heinze en el área: penalti no cobrado. La otra arribó después del empate parcial (1-1) al no sancionar el fuera de juego de Robinho en la jugada que acabó en el segundo gol. Encima cuando no es el juez el que erra sus fallos, es el balón el que se desvía unos centímetros del destino de red. Los bermellones podrían haberse ido al descanso con un triunfo si el cabezazo de Nunes bajaba un poquito en vez de reventar el larguero de Casillas. Iker, en cambio, nada pudo hacer frente a Varela y sus dos golazos.
Más ‘pepinazos’
Unas molestias físicas obligaron a Cannavaro a pedir el cambio en el vestuario. En su lugar entró Pepe, el de los 30 y tantos millones de euros y que no jugaba desde la jornada inicial ante el Atlético de Madrid. Su primera intervención fue buena, con un pase en largo a Raúl que controló Lux. Pero luego hizo poco y nada. Por caso en la jugada del tercer gol rival: falló en el robo a Arango y el rechace a medias de Diarra acabó en la mira de Güiza. Otra justa remontada a favor de los visitantes.
Sin embargo la magia de Robinho le permitió otro grito a Arturo Sisó, el nuevo speaker –Culé de corazón- del Bernabéu. El brasileño armó un jugadón por la izquierda y Raúl, oportunista como siempre, consiguió su sexto grito de la temporada. El veterano delantero se encargó de armar la estocada para que Van Nistelrooy definiese el partido. Otra vez inmerecido, pero emocionante y con toda la sangre que le falta a los barcelonistas fuera de casa. Por algo ya llevan cuatro puntos de ventaja, ¿no?



Bueno, no creo que se haya enterado de este pequeñoi detalle. Pero si segun él, todo fue invención de la prensa y ni quería decir eso.
Saludos