El Calcio vuelve a llorar una muerte

Para describirse, los italianos se apuntan una gastronomía exquisita, unas mujeres que despiertan la envidia de la mismísima Venus y la pasión en sus actividades, por sobre otros sentimiento.s Sin embargo, en el marco del fútbol, no todos entienden que el cariño a un club poco tiene que ver con la violencia. Así, en febrero de este año, murió un ‘carabinieri’ (Fillipo Raciti) durante una emboscada de hinchas en un Catania-Palermo. Y ayer, en otro triste episodio, falleció un seguidor de la Lazio por el disparo de un policía que las autoridades calificaron como “accidental”.
Todo sucedió en una gasolinera (Baria al Pino) de Arezzo (Toscana), ubicada en la Autovía A-1. Allí se detuvieron cinco jóvenes romanos que iban camino de San Siro para presenciar el encuentro ante el Inter. La tranquilidad del mediodía se quebró cuando comenzaron un duelo con otros otros pares de la Juventus de Turín, que se desplazaban hacia Parma para ver a su equipo. La discusión acabó en una batalla que hizo necesaria la presencia de una patrulla. En grises circunstancias, uno de los agentes utilizó su arma para disuadir a los dos bandos, aunque falló en el cálculo y acabó con la vida de Gabriele Sandri, un chico de 26 años sin antecedentes radicales.

Reacciones ‘ultras’
El Ministerio del Interior, que hace ocho meses creó un organismo especial y endureció las medidas legales contra la violencia en el deporte, decidió el aplazamiento del Inter-Lazio además de decretar que el resto de la jornada empezase diez minutos más tarde. Sin embargo, los ultras no creyeron en las medidas gubernamentales. En el Atalanta-Milan, los primeros se “solidarizaron” con sus amigos de la Lazio con fuertes agresiones a los policías y obligaron a que el árbitro lo suspendiera a los siete minutos ya que estaban a punto de invadir el campo. La misma tensión se vivió en el resto de estadios y hasta en la liga de baloncesto durante un Armani Jeans Milán-Varese. Una protesta violenta para acabar con ella. Bizarro y triste.


