Cae Ecuador y sube Venezuela

Si hay una ley del deporte en general, y las competiciones en particular, es que los puntos sumados se deben a la resta de otros. Como una analogía del sistema, cada vez que un garbanzo se marcha para nuestro plato hay otra sopa que se queda más aguada.
Y en la realidad del fútbol continental sudamericano hay un ejemplo claro de esta máxima. Una situación que hace poco más de un año, cuando se disputaba el Mundial de Alemania 2006, pocos imaginaban: el equipo de Ecuador atraviesa una aguda crisis mientras que Venezuela, la eterna Cenicienta, se ilusiona con argumentos sólidos para clasificarse al 2010 por primera vez en su historia. Como fiel reflejo, durante septiembre en la clasificación de países de la FIFA, los venezolanos avanzaron dos puestos (58 al 56) en detrimento de sus vecinos, quienes se cayeron al 59 por abajo de Gales y arriba de Zambia.
La caída de la ‘Tri’. Después de una gris Copa América, donde se quedaron afuera en el grupo, los ecuatorianos dieron pruebas del pésimo momento que atraviesan en la altura de Quito. En esa fortaleza lejos del mar y cerca del Sol, la Vinotinto logró por primera vez los tres puntos gracias a un 0-1 que envidiarían hasta Argentina y Brasil. De hecho, en el Atahualpa, los dos grandes cayeron en las Eliminatorias pasadas.
Para embarrar aún más la situación, en la fecha siguiente sobre el llano terreno del Maracaná se comieron un 5-0 en una noche donde Robinho, luego, armó la famosa fiesta de los 40 condones que tanto revuelo levantó en la prensa española.
Así las cosas, el héroe Luis Fernando Suárez quedó muy tocado en otra fase de su ciclo. Pero, a pesar de ello, no siente que deba dar un paso al costado. “El problema no soy yo. Si estuviera completamente seguro de que haciendo un cambio de técnico la situación mejoraría, yo sería el primero en irme, pero ese no es el problema”, explicó a Radio Caracol. “No estoy pensando en renunciar. De lo que debo ser consciente en este momento es de los problemas que tiene la selección y cómo solucionarlos. Lógicamente también sé que dependemos de los resultados y que el puesto de técnico es muy volátil y voluble”, se sinceró.
El principal déficit es la llegada al arco rival, donde casi no se genera ocasiones y cuesta demasiado enviar la pelota a la red. En competiciones oficiales no convierten desde el 1 de julio de 2007, cuando cayeron por 2-1 ante México. Ese es el gran desafío para los dos encuentros de noviembre, el 17/11 contra Paraguay en Asunción y el 20/11 en Quito ante Perú. “Creamos las jugadas pero no se concreta. Es el factor común en el que tenemos que trabajar mucho más. La idea es conseguir mayor capacidad”, asegura Suárez. Y como él bien sabe en su cabeza, si no lo consigue la puerta está abierta.
Los placeres de Baco. La progresión de la Vinotinto es tan espectacular como el sabor de una buena uva en el paladar. A pesar de la última derrota en la segunda jornada (0-2 vs Argentina), en todo el continente susurran que el conjunto de Richard Páez ahora sí que es capaz de arañar puntos. “Lo nuestro no es una casualidad, sino la evolución del futbolista venezolano muestra partido a partido. Los partidos como el de Quito no se ganan con suerte, sino con orden y, fundamentalmente, con jerarquía”, señaló el entrenador. “Para Venezuela esto es un mérito que nos llena de orgullo. En el inicio les ganamos a los mejores locales, quizá al mejor de la eliminatoria pasada, y en circunstancias ambientales complicadas”, confesó.
El haber organizado la pasada Copa América dotó a Venezuela de nuevas infraestructuras para el desarrollo de su siempre devaluado torneo. “Esto nos va a ayudar para seguir creciendo como selección. Si mejora el fútbol local, esto se trasladará al conjunto nacional”, señala el capitán Vera.
La visita a Colombia (17/11) y el duelo frente a Bolivia (20/11) en casa serán dos grandes oportunidades de escalar aún más y demostrar que este ciclo es el inicio de algo grande.


