2014: El último Mundial
Hace días, un cable de EFE decía lo siguiente: 1) “Siete años después de implantarlo (2000), el ejecutivo de la FIFA acordó hoy acabar con un sistema de rotación que surgió de un escándalo, el oscuro nombramiento de Alemania como sede del Mundial 2006, y que sirvió para que el Campeonato del Mundo saliese de Europa y América. El sistema de rotación por continentes, que ya era un proyecto del anterior presidente, el brasileño Joao Havelange, no se hizo efectivo hasta que el escándalo surgido de la elección de Alemania convenció a Joseph Blatter de que la FIFA debía compensar a África (finalmente en el 2010)”.
2) “Ha sido el punto final a un sistema de rotación que no se ha completado, creando desazón, sobre todo, en la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe, que debía asumir la siguiente organización. Ahora, también podrán optar, pero entrarán en competencia con países europeos que ya han expresado su interés por entrar en la carrera como el Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo), Rusia y, sobre todo, Inglaterra. La decisión no puede sustraerse a las suspicacias, porque Blatter se reunió este mes con el primer ministro británico Gordon Brown, quien ya mostrado su apoyo a la futura candidatura inglesa al Mundial de 2018. ‘Me complace que la FIFA haya abierto la puerta para que la Copa del Mundo regrese a Inglaterra. En 2018, se cumplirán 52 años desde que Inglaterra albergó el Mundial. La nación que dio el fútbol al mundo, merece que el torneo más grande regrese a estos lares’, dijo Brown por medio de un comunicado”.
Así las cosas, a corto plazo el continente sudamericano no es el principal perjudicado. Quien paga el pato es la CONCACAF, que hasta ahora consiguió la organización en 1970, 1986 (México) y USA ‘94. Chuck Blazer, el norteamericano que preside la asociación fue uno de los primeros en alzar la voz. Aunque suena algo ridículo escuchar a un estadounidense hablar de igualdad, ese es el término que utilizó para expresar su bronca por la nueva normativa. “Según las bases de la equidad, nos hubiese gustado que la rotación hubiese seguido hasta completar el proceso en nuestra región”, aseguró. Porque acá, no nos engañemos, cada uno tira agua para su molino.
Y el gran problema que tiene el Mercosur es que cuando pase la edición 2014 en Brasil el continente quedará huérfano de candidatos hasta 16 años después. Recién en el 2030 hay una razón de peso para postularse: Uruguay tiene la ‘excusa’ de los 100 años de la primera competición (en 1930).
“El Campeonato Mundial de Fútbol del Centenario debe ser en Uruguay. Está clarísimo, pero se necesitará trabajarlo con garra celeste. No va a ser fácil porque ya hay candidatos, como Malasia que pide el 2018, y por eso necesitamos el apoyo de todos”, explica Abel Fialko, presidente de Uruguay 2030 en Hattrick y uno de los principales promotores de la idea en Internet. “Para los Uruguayos es una obligación. Hay que llevarla a todos lados, Hay que mejorar en todo lo necesario para un Mundial de esa categoría desde ahora, porque si bien faltan muchos años no nos queda demasiado tiempo”, señala. “Necesitaremos el apoyo de nuestros hermanos Sudamericanos. Al vernos trabajar este proyecto sin descanso lo harán sin dudas”, finaliza.
Su utopía es que el Mundial de los 100 años se juegue en el principal estadio de Montevideo que lleva, justamente ese nombre. Y en esos términos se expresó el presidente Tabaré Vázquez a Blatter, el titular de la FIFA. “La posibilidad de un torneo de esas características en el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) para el 2030 es un sueño”, afirmó Vázquez. La respuesta no se hizo esperar: “Ese sueño puede provenir de una visión, devenir después en una iniciativa y finalmente en un proyecto. La FIFA no puede apoyar un proyecto que por ahora es una visión”, contestó el suizo.
Pero la empresa no se avecina fácil. Sobre todo porque después de los JJ.OO de China faltará muy poco para que el gigante rojo consiga un Mundial. Y como hoy lo que mandan son las leyes de mercado, la facturación que puede suponer que ruede la pelota en la tierra de Mao es un caramelo demasiado dulce para ser desperdiciado en esas fechas. Lo mismo cuenta para el Viejo Continente y USA. Las compañías desean sitios seguros donde las inversiones no corran riesgos y los ingresos sean en monedas fuertes.
El mercado de acá a seis meses es imprevisible, por lo que aventurarse a lo que puede suceder en el 2030 es una labor imposible. De todos modos, si seguimos las tendencias desde la Segunda Guerra Mundial hasta ahora está claro que los países del norte han podido desarrollar un Estado de Bienestar que en Sudamérica es una materia cada vez más pendiente. Y tanto la FIFA como el Comité Olímpico quieren butacas de cuero donde sentar a sus atletas.



Una sorpresa, pero quiza viene motivada por el hecho que Brasil fue desiganada como sede del Mundial al no haber ninguna otra candidatura. Quiza se debería cambiar como luchar para ser sede de un mundial.
Saludos