Cuando cambiar la camiseta es un pecado

A veces en este lado (europeo) del Atlántico nos preguntan cómo se vive el fútbol en Argentina. Pasión suele ser la primera palabra que responde cualquiera de los muchos inmigrantes que aterrizan vía Barajas, el Prat o Tenerife mismo. Sin embargo, el pasado fin de semana ocurrió un episodio que grafica la situación durante el clásico platense entre Estudiantes (ELP) y Gimnasia (GELP). Y que lejos está de ser pasional en el buen sentido de la palabra.
1º Capítulo
Para que se entienda hay que explicar que la rivalidad entre ambos clubes es parecido a lo que se vive en la ciudad de Sevilla entre el club homónimo y el Betis. La diferencia radica que en Andalucía se extiende la bronca entre los dos por toda la Comunidad Autónoma mientras que allá hay pocos hinchas desperdigados por el resto de la provincia. La olla a presión se vive en La Plata y sus alrededores.
Pues bien, al final del primer tiempo del derbi que nos ocupa, el delantero Luciano Leguizamón (GELP) intercambió su camiseta con la de Juan Sebastián Verón (ELP), capitán e ídolo del rival de toda la vida. Entonces el resultado era 1-0 a favor del equipo del segundo personaje.
La actitud estuvo lejos de ser entendida como un gesto de fraternidad o del famoso fair play. Los hinchas gimnasistas reaccionaron con un punzante “Leguizamón, Leguizamón andá a la puta que te parió”. Y en el segundo tiempo exigieron al entrenador Falcioni que lo sacara del campo: “Sa-ca-lo al ocho la puta que te parió”. Tanto lo silbaron que al minuto 72 entró Piergüidi en su lugar. Aunque este tampoco pudo evitar que el triunfo quedase en manos de Estudiantes.
2º Capítulo
Si lo anterior ya fue medio bizarro, pero ‘justificable’ en el marco de 90 minutos de pulsaciones altas, lo que le sigue a la historia es penoso.
La dirigencia de Gimnasia, lejos de pensar con la cabeza fría como les exige el cargo, decidió el final de Leguizamón de la plantilla. El mismo tipo al que en agosto le renovaron su contrato y que 24 horas antes entraba al campo como titular en un conjunto con las limitaciones futbolísticas suficientes como para sufrir cualquier baja. El secretario general del club, Carlos Giménez, adelantó: “A título personal me dio mucha bronca lo que hizo. Por el hecho en sí mismo, que enfureció a la gente, y porque al haberlo concretado en el entretiempo da la pauta que no estaba lo suficientemente metido en el partido para dar vuelta el resultado en el segundo tiempo”. Contundencia absoluta justificada en lo que sería un ’sentimiento de sangre caliente’. OK… pero de cabeza pequeña.
3º Capítulo
Leguizamón no es uno de esos jugadores que se encuentre salvado para toda la vida. Y sin la chapa con la que otro tipo -como Verón- podría salir al cruce, casi que ruega clemencia a los cuatro vientos. “Antes de empezar el partido (Verón) me dijo que tenía un ahijado que era hincha de Gimnasia, y que por culpa mía se había hecho hincha del club porque que era su ídolo. Me dijo si podíamos cambiar la camiseta y yo le dije que sí, pero después del partido”, argumentó. “Terminó el primer tiempo, me pidió el intercambio (NDR: por las imágenes pareció suyo el llamado) y, sin darme cuenta, me la saqué y se la cambié. Cuando iba para los camarines sentí la reacción de la gente y no sabía dónde meter esa camiseta y la pude dentro del pantalón. Estoy con un poco de culpa hacia el hincha porque creo que le falté el respeto y le pido mil disculpas. Que me sepan entender porque lo hice sin pensar y sin darme cuenta”, explicó como si hubiese cometido un pecado.
4º Capítulo
“Está todo muy histérico. No hablo sólo de la gente de Gimnasia, sino en general. Nosotros también formamos parte de esta histeria. Esto dicen que es el folclore y yo no creo que sea así. Esto es un deporte”, replicó –con criterio- Verón. Aunque, claro está, contó con el respaldo del resultado a su favor. Un requisito demagogo, sí, pero dentro de los parámetros normales de la anormalidad.
Relacionado:
- Lee los comentarios de los hinchas al respecto en EL DIA.
- Lo que dijeron La Nación, Olé.



En esto vamos a coincidir, fede.
Soy hincha de Estudiantes, y da igual de club seamos, me parece síntoma de enfermedad grave, que a un pobre tipo, juegue en Gimnasia o Estudiantes, se llame como se llame, se lo criminalice por cambiar una camiseta.
Yo soy del Pincha, y Gimnasia es mi rival, mi objeto de cargadas, pero no mi enemigo, no a quien tengo que odiar. Hay problemas serios en Argentina, como carajo alimentamos (incluso institucionalmente, porque desde el Club Gimnasia y Esgrima La Plata se le condena al jugador!!!!!) la violencia de esta manera.
PENOSO. y me deja TRISTE. Más allá de haber ganado el clásico, que pasa a ser anecdótico.